lunes, 8 de diciembre de 2008

Las tarjetas de sonido.

Las tarjetas de sonido son las encargadas de soportar todos los aspectos relacionados con el tratamiento digital del audio, así como otras funciones de carácter analógico. El mercado ofrece un amplio abanico de modelo que, aun en los de menos presentaciones, ofrecen funciones suficientes para incluso procesos musicales profesionales. Fundamentalmente, las funciones que deben realizar son tratamientos de señales digitales, amplificación y disposición de un banco de sonidos. Todo ello, por supuesto está gobernado por un micro controlador especializado que gestiona todo el trasiego de información.
Ya se conoce cuál es el sentido del sonido digital. La tarjeta de sonido debe estar preparada para su tratamiento, esto es, principalmente, las funciones de codificación y decodificación entre el audio analógico y las señales digitales. Un juego, por ejemplo, ofrecerá un sonido que está grabado en formato binario, por lo que deberá ser la propia tarjeta de sonido la que se encargue de hacer las gestiones oportunas para su conversión a señale analógicas. El banco de sonidos es, realmente, una base de datos con la información específica de instrumentos y efectos. Estos están disponibles para ser usados por software y, por supuesto, por el MIDI.
Las tarjetas de sonido suelen ser todas de tipo PCI aunque en su día las hubo también ISA y su conexión al bus, en nada diferente de cualquier otra tarjeta. No obstante, si hay un cableado adicional a tener en cuanta: la conexión analógica entre la unidad de CD ROM y la entrada de CD IN de la tarjeta. Aunque la información digital se trasmita a través del propio bus, es preciso que la analógica parta de la fuente que la origino hasta una entrada destinada a tal fin en la tarjeta de sonido. Esto se hace mediante un cable de dos o tres hilos que se corresponde con los dos canales estéreos y una o dos señales de masa, según el caso.
Nada de 32, 64, 128 y 256 bits. Las tarjetas de sonido (excepto muy raras excepciones profesionales) toman las muestras de sonido a 16 bits (aunque se llame SoundBlaster 128 PCI o MaxiSound 64). Esto ha llevado a engaño a creer que su tarjeta de sonido trabajaba con más bits que su propio procesador (pero se trata del número de voces, que es otro tema completamente distinto). Esos bits vienen a definir la posición del altavoz.
Para emitir sonidos, los altavoces se mueven dando golpes. Estos golpes hacen que el aire que nos rodea vibre, y nuestros oídos captan esas vibraciones y las transforman en impulsos nerviosos que van a nuestro cerebro. Pues bien, deberemos indicarle al altavoz dónde debe "golpear". Para ello simplemente le enviaremos una posición (en este caso un número). Pues bien, cuantas más posiciones podamos representar, mejor será el sonido. Y cuantos más bits tengamos, más posiciones podremos representar.

No hay comentarios: